Argentino de bien

Opinión Luciano Giuliani
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Foto: IJ Editores

Los discursos totalitarios son peligrosos, comienzan como arengas épicas de cambio y suelen esconder importantes divisiones sociales cuyos esquemas encajan en aquello de civilización o barbarie, buenos o malos y la muy actualizada retórica de "argentinos de bien" o "argentinos de mal".

El totalitarismo es una peste que se adhiere al tejido social convenciendo de la verdad absoluta a unos y señalando a otros de ser el lado de la mentira, el mal, la decadencia.

¿Qué es ser argentino de bien? ¿Qué requisitos son necesarios para ser un argentino de bien? ¿Cuándo se empieza a ser un argentino de mal?

Un mal gobierno que nos llevó a vivir una pesadilla distópica durante dos años, parece haber sembrado el germen de otra distopía, ya no impuesta por "la salud", sino en nombre de "la libertad".

Tengamos presente que la ignorancia es el terreno fértil para que surjan los totalitarismos, y cuando este sucede, el lenguaje pierde toda asertividad en nombre de una implacable emocionalidad que parece justificar todo porque ontológicamente los que están del lado del bien deben imponerse sobre los otros. Los primeros son "las fuerzas del cielo" que se mencionan en la retórica actual.

Los totalitarismos tienen siempre un límite, profundizar la democracia y sobre todo abrir un libro, informarse y entender que no hay verdades únicas, mucho menos buenos y malos.

Argentina no tiene argentinos de bien y argentinos de mal, somos el devenir histórico de una gran Nación.

No compremos los espejitos de colores del fanatismo absurdo, sea del lado que sea.

Luciano Giuliani

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