


La Carlota ya había sido advertida: décadas de reclamos, controles y tragedias a la salida del boliche
MaraLa tragedia ocurrida durante la madrugada en La Carlota volvió a poner sobre la mesa una preocupación que, para muchas familias de la ciudad, lleva décadas sin encontrar una respuesta definitiva.
Una adolescente murió y otros dos jóvenes resultaron gravemente heridos luego de que un automóvil los atropellara. El conductor del vehículo quedó detenido y la investigación está a cargo de la Fiscalía de La Carlota.
Pero detrás de este nuevo hecho aparece una pregunta que excede la investigación judicial de este caso: ¿qué ocurre a la salida de los boliches y qué medidas de prevención existen durante esas horas?
La discusión no comenzó ahora.
Muchos años atrás, padres preocupados por lo que sucedía durante las madrugadas comenzaron a reclamar controles de alcoholemia, mayor presencia policial y controles sobre la ruta, especialmente en los horarios en los que los jóvenes abandonaban el local bailable.
Fueron numerosas las reuniones y planteos que llegaron al Concejo Deliberante. Y durante la década del 90, a partir de experiencias que comenzaban a implementarse en otras localidades de la región, entre ellas General Deheza, La Carlota también avanzó con controles de alcoholemia a la salida de los boliches.
Durante un tiempo se hicieron.
También hubo períodos en los que se reforzó la presencia preventiva sobre la ruta y en los accesos a la ciudad.
Pero aquellas medidas, según recuerdan vecinos y familias, estuvieron vinculadas a determinados momentos y circunstancias. Con el paso del tiempo dejaron de realizarse con la misma continuidad.
El problema, sin embargo, no desapareció.
Un antecedente que vuelve a aparecer tres años después
El antecedente más grave y reciente ocurrió el 9 de octubre de 2023.
Dos adolescentes de 15 y 17 años murieron en un choque frontal entre dos motocicletas sobre la Ruta Provincial 4, en el kilómetro 110, poco antes de las 6 de la mañana.
Según informó Puntal, los jóvenes regresaban de un boliche ubicado a la vera de la Ruta 4, en el acceso norte de La Carlota.
Otros dos adolescentes, de 16 y 17 años, resultaron heridos y fueron trasladados primero al hospital local y posteriormente a Río Cuarto. La Fiscalía de Instrucción de La Carlota intervino en la investigación.
Aquel episodio dejó dos familias destruidas y volvió a mostrar un escenario que hoy reaparece: jóvenes muy chicos circulando durante la madrugada por una zona de ruta, después de una noche en un local bailable.
Pasaron casi tres años. Y la preocupación volvió.
Una advertencia que llegó antes de la nueva tragedia
Hay otro dato que vuelve todavía más sensible la discusión actual.
Días antes del último accidente, padres de La Carlota ya habían expresado públicamente su preocupación por situaciones que, según denunciaron, se producen durante la madrugada a la salida de un boliche.
A través de testimonios y audios enviados a Frontera del Sur, vecinos hablaron de peleas entre jóvenes, grupos que permanecen en la vía pública y circulación por la ruta de ingreso a la ciudad.
Los reclamos también habrían sido trasladados a la intendenta Natalia Bellón.
Es decir, la preocupación estaba planteada antes de que ocurriera la nueva tragedia.
No se trata de establecer una relación causal entre aquellas advertencias y el accidente. La investigación judicial deberá determinar qué ocurrió y cuáles fueron las circunstancias del hecho.
Pero sí resulta inevitable advertir que el debate sobre la seguridad durante la salida de los boliches ya estaba instalado.
“No podemos acostumbrarnos a llorar siempre lo mismo”
En las últimas horas, una vecina de La Carlota decidió escribir una carta abierta después de lo ocurrido.
“Ya no es un accidente aislado”, sostiene la mujer, quien advierte sobre una combinación de factores que, según su mirada, aparece durante esas madrugadas: el cansancio, el alcohol, eventualmente otras sustancias, la velocidad, la oscuridad de la ruta y la corta edad de muchos de quienes circulan.
La mujer aclara que no escribe para buscar culpables, sino para pedir que la problemática vuelva a formar parte de la agenda pública.
A la Municipalidad y a la Policía les reclama analizar mayores controles, mejorar la iluminación y reforzar la seguridad vial durante esos horarios.
Al boliche, le pide fortalecer el cuidado en la salida.
Y a los padres y familias, hablar con sus hijos, organizarse para buscarlos y no mirar para otro lado.
“Son nuestros chicos. Es nuestro pueblo. No podemos acostumbrarnos a llorar siempre lo mismo”, expresa.
Finalmente, solicita que el tema sea tratado en el Concejo Deliberante y que se convoque a una reunión con padres, jóvenes, propietarios de locales nocturnos y autoridades.
La prevención que aparece y desaparece
El debate tampoco es nuevo desde el punto de vista de las políticas de prevención.
En 2004, La Carlota fue escenario de una experiencia piloto vinculada al programa de “conductor designado”, una iniciativa orientada a promover que quienes condujeran después de una salida nocturna no consumieran alcohol.
El antecedente demuestra que hace más de dos décadas la relación entre alcohol, conducción y regreso de los jóvenes durante la madrugada ya formaba parte de las políticas de prevención aplicadas en la ciudad.
La historia vuelve a mostrar así un patrón: controles que se implementan, reclamos que se escuchan, medidas que funcionan durante determinados períodos y luego pierden continuidad.
Y mientras tanto, las familias siguen planteando prácticamente lo mismo.
Más controles.
Más presencia.
Más prevención.
Mayor seguridad en las zonas de salida.
Y una mirada que no aparezca solamente después de una tragedia.
Una discusión que ya no puede quedar solamente para después
Lo ocurrido durante la madrugada deberá ser determinado por la Justicia. El conductor está detenido y existen pericias y medidas de investigación que deberán establecer las responsabilidades correspondientes.
Pero paralelamente existe una discusión social que excede este expediente.
¿Qué controles se realizan actualmente a la salida de los boliches?
¿Hay presencia preventiva suficiente durante los horarios de mayor circulación?
¿Qué sucede con la seguridad vial en los accesos?
¿Se controla el consumo de alcohol?
¿Existe coordinación entre el municipio, la Policía y los responsables de los locales nocturnos?
¿Hay medidas específicas para proteger a los jóvenes que regresan durante la madrugada?
Y, fundamentalmente, ¿por qué una problemática que lleva décadas siendo advertida continúa reapareciendo después de cada tragedia?
La Carlota ya tuvo controles de alcoholemia.
Ya hubo reclamos de padres.
Ya hubo reuniones en el Concejo.
Ya hubo refuerzos de seguridad.
Ya hubo experiencias de prevención.
Y también hubo tragedias.
En 2023 murieron dos adolescentes en un accidente cuando regresaban de un boliche.
En septiembre de 2026, padres volvieron a advertir sobre situaciones de riesgo durante la madrugada.
Y ahora una nueva tragedia vuelve a dejar una familia destrozada y a toda una comunidad preguntándose qué se puede hacer para que esto no vuelva a ocurrir.
El desafío, esta vez, será que la discusión no termine cuando deje de estar en las noticias.
Porque el reclamo no nació ahora.
Y tampoco debería ser necesario esperar una nueva tragedia para volver a hablar de prevención.



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